Gracias, Hermanas del Sagrado

Gracias, Hermanas del Sagrado

Magno Vargas Rodríguez

0 curtidas7:2013 de set. de 2026
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Homenaje a las Hermanas del Sagrado Corazón en el Perú (1876 - 2026) Para coro y asamblea — tono solemne y agradecido I. LA TRAVESÍA (Entrada — suave, narrativo) Vinieron de tierras lejanas, cruzando los mares con fe, con velas, maletas y rezos, y un sueño que Dios les sembró. Dejaron su casa y su gente, su lengua, su cielo, su ayer, y a cambio trajeron un fuego: la llama del Sagrado Corazón. (Coro) Ciento cincuenta años, Señor, de manos que enseñan a amar, de Hermanas que hicieron del Perú su tierra, su casa, su hogar. Y yo, que aprendí en su vivir, hoy canto con el corazón: ¡gracias, Hermanas del Sagrado Corazón! II. LA LLEGADA (Creciendo — esperanza) Llegaron al puerto del Callao, la brisa les dio su canción, y en cada rincón de esta patria plantaron la semilla de Dios. No fue fácil la ruta, lo sabemos, hubo sombras, distancia y dolor, pero el mismo Corazón que las trajo les dio fuerza, paciencia y valor. (Coro) III. LA OBRA (Con fuerza — misionero) Abrieron las puertas del aula, del taller, del hogar, del taller, y a miles de niños y jóvenes les dieron un mundo que ver. El PEDAGÓGICO fue su obra, MONTERRICO su casa también, CHALET, UNIFE... tantos nombres, que hoy son testimonio de fe. (Coro) IV. EL EX ALUMNO (Íntimo — agradecido, desde el corazón) Yo fui uno más de sus hijos, sin lazos de sangre, mas sí de esos lazos del alma que nunca se rompen, se guardan aquí. Aprendí de sus manos la ciencia, de su ejemplo aprendí a ser mejor, y en cada lección de sus vidas aprendí lo que es el amor. (Coro) V. LA SIEMBRA HOY (Pleno — toda la asamblea) No todo fue gloria y aplausos, hubo cruces, silencio y dolor, pero el Sagrado Corazón siempre supo ser consolación. Hoy miles de egresados cantamos, hoy miles te damos las gracias, porque fuiste semilla en la tierra, porque fuiste mujer y esperanza. (Coro) VI. FINAL — COMPROMISO Y ENVÍO (Solemne, desciende a oración) Que este canto no sea solo fiesta, que sea un compromiso de amor: seguir construyendo tu obra, ser testigos del Sagrado Corazón. Ciento cincuenta años nos miran, ciento cincuenta nos ven, y el Perú que ustedes soñaron lo seguimos soñando también. (Coro final — con toda la fuerza) ¡Gracias, Hermanas, por tanto! ¡Gracias por tanto, de verdad! Que el Sagrado Corazón de Jesús las bendiga por la eternidad. Amén.